SAN MALCOLM ENTRE LAS AVES | MALCOLM LOWRY


ORACIÓN PARA BORRACHOS

Dios da bebida a esos borrachos que se despierta al amanecer
Farfullando sobre las rodillas de Belcebú, totalmente destrozados,
Cuando una vez más espían a través de las ventanas
Acechando, el terrible puente cortado del día.

ABRIDOR DE OJOS

Cuán semejante a un hombre, es el Hombre, que se
levanta tarde
Y contempla los platos sucios de la cena
Y contempla las botellas, vacías también,
Todo ello tragado durante el sordo «¿Cómo estás?» sin
fin de la noche anterior,
-Aunque un vaso todavía contiene un refresco
espantoso-
Cuán semejante al Hombre es este hombre y su destino,
Aún borracho y tropezando entre los árboles
amarillentos
va a desayunar ron picado, sardinas y guisantes.

TORVO ESCORPIÓN

Mi odio es como viento que me abofetea,
Ciego a la necesidad, sordo a la súplica,
Dispersando mis palabras, entrecortadas,
Como órdenes lanzadas al temporal,
Las únicas que salvarán el barco,
Perdido. Frente a él me refugio en tu taberna.
En vino recuerdo tres buenas cosas que he hecho:
Mis dos últimos chelines que una vez dí a un vagabundo,
Y que no le proporcionaron sino el caos que yo anhelaba;
La ayuda a morir que proporcioné a un escorpión herido;
Un niño que lloraba cuya miseria fue mía
Al que hice concebir esperanzas, sabiendo que no había ninguna.
¡Cuánto me felicité por mi compasión!
Sin embargo, también fui yo ese torvo escorpión
Que se envenena a sí mismo para morir bajo la piedra,
Donde ningún mensaje hay, sobre el sincero mescal.
Así sólo me salvé a mí mismo, aunque no por mucho tiempo.
Esas tres acciones contra una vida equivocada.
Qué nudos de egoísmo en toda esa abnegación-
¡No hay otra solución salvo la cruz!

SIN COMPAÑÍA EXCEPTO EL MIEDO

Cómo empezó todo esto y por qué estoy aquí
en esta barra arqueada con la pintura marrón
descascarillada,
papegaai, mescal, hennessy, cerveza,
dos viscosas escupideras, sin compañía excepto el
miedo:
miedo a la luz, de la primavera, del lamento
de aves y autobuses volando a sitios lejanos,
y de los estudiantes yendo a las carreras,
de chicas brincando con el aire en sus rostros,
pero sin compañía, sin compañía excepto el miedo,
miedo de la fuente volando: y todas las flores
que conocen el sol son mis enemigos,
¿estas, muertas, horas?

POR EL PLACER DE MORIR
 .
Los tormentos del infierno son implacables, sus llamas arden fieras.
Sin embargo, los buitres, encaran el viento con mayor
belleza
que las gaviotas planeando a la fresca luz del sol,
o que abanicos en manicomios ahuyentando un
espejismo de destino
en favor de una esperanza que jamás se aventuró tan
arriba
como la decepción vital, a horcajadas sobre el vuelo
del buitre.
Si la muerte puede volar, sólo por el placer de volar,
¿Qué no podría hacer la vida por el placer de morir?

CONSUELO

No eres el primero que tiene el tembleque,
el vértigo, el horror; que lleva chanclos escarlata,
ni tampoco la puta invencible
perseguida por ojos como redes de pescar. Inclinándose,
duele el rostro de hierro con ojos de ágata, y despierta
el ángel de la guarda, ve el pasado
como un Partenón de posibilidades…
No eres el primero al que se coge en mentira
ni del que se dice que está muriendo.

LOS BORRACHOS

El ruido de la muerte aquí en este bar desolado,
Donde la tranquilidad se sienta encorvada sobre su oración
Y la música sirve de concha al sueño del amante,
Pero cuando ninguna moneda introduce esta dura desesperación
Hasta aquí, el más solitario de los hogares
Y de todos los destinos el más solitario además,
Cuando ninguna música eléctrica rompe el batir
De corazones doblemente rotos pero ahora reunidos
Por el cirujano de paz en la astilla del desastre,
Penetra más profundamente que lo hicieran las trompetas
El movimiento de la mente dentro de ese entramado
Donde el desórdenes son simples como la tumba
Y la araña de la vida se asienta, duerme.

XOCHITEPEC

Esos animales que nos seguían en sueños
son devorados por la aurora, pero, ¿qué hacer con los
que nos cazan, olfatean, nos asaltan en la vida, rodean
por encima de ella, panza arriba, cazan nuestros
proyectos
de construcción, con fantasmas del delirio,
símbolos de muerte, heráldicos, y sombras,
amenazantes? -justo antes de dejar Tlalpam
nuestros gatos yacían temblando bajo el magüey;
un sentido había escapado, y ahora murió, con ellos,
el chico los balanceaba medio muertos, abajo en la
hondanada,
donde ahora entramos, y cuyo nombre es infierno,
pero nuestra última noche aún tiene su animal:
el cachorro, en el cabaret, obsceno,
dando vueltas de campana y ensuciando todo el suelo
y atándose a sí mismo a ese horror
de nuestra última noche: mientras el día final
cuando me sentaba encorvado, conservado en mescal,
unos tipos arrastraban dos cervatillos dando coces por el
hotel
y los degollaron, tras la puerta del bar…


SAN MALCOLM ENTRE LAS  AVES
Y ahora las gaviotas picotean en el porche de la entrada:
Y los picoteros, dando vueltas en el techo, descienden planeando;
Hasta el Martín pescador descansa del trajín
Mirándome desde un gris puntal salado
que se cuida solo, como entre parientes
solo me he humillado ante las aves
hecho un auténtico San Francisco -¿era él?-
Yo solo lamo las llagas de mi propia lepra.
Una mezquina adulación emana
De este noble comportamiento empalagoso
Y creo que los esquemas de mi ego
Me harían identificarme con algún blanco salvador –
¿Fue esta vuelta atrás del punto muerto al amor
tan solo la acción de retaguardia de mi odio?


Clarence Malcolm Lowry , mejor conocido como Malcolm Lowry, nace el 28 de julio de 1909 en Wallasey, Cheshire , Inglaterra.  Novelista, poeta y cuentista, pero ante todo un viajero curioso y sensible, y un inconforme absoluto. Educado en los mejores colegios Leys School y en St. Catharine’s College, Cambridge  pertenenciente a una familia burguesa a Lowry poco o nada le intereso seguir la linea de verticalidad y escoge las sinuosas, a los dieciocho años se embarca en un carguero rumbo a Expremo Oriente, y en los mares de China es herido por una bala en la rodilla, lo que después le permitirá no cumplir con el servicio militar y enrolarse  de lleno en el vértigo de sus dos grandes pasiones: la escritura y el alcohol,  texturas de una vida que dieron a la luz una de las mas grandes y profundas novelas de la literatura de todos los tiempos, Bajo el Volcán, escrita en la década de 1930, relata el último día de la vida de un cónsul inglés, alter ego del autor, pensamientos y descripciones que están marcadas por la presencia del alcohol, la incomunicación, una soledad contemplativa y desde luego la muerte. Aunque en su momento la novela no tuvo el reconocimiento y la crítica errática no valoró la honestida desmesurada y la brillantez, la obra se abrió paso por si misma, posterior al fallecimiento del autor en Ripe, East Sussex, Reino Unido, el día 27 de junio de 1957. Lowry el insumiso, el bebedor, el lector, el que dejó preparado su epitafio: “Aquí yace Malcolm Lowry, lo peor de Bowery, aquel de la prosa florida y a veces ceñuda. Vivió nocturnamente, bebió diariamente y murió tocando el ukelele”.
En ablucionistas nueve de sus poemas en la traducción de M. Antolín Rato.
Aquí yace San Malcolm Lowry entre las aves, entre sus poemas  y el inevitable brindis de sus lectores.

 

 

 

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