SCHOCK | ENRIQUE BERNALES ALBITES

Schock

Helfe uns Gott, flehte das Männchen im Fernsehen,
und so wurde das Wort zu Fleisch,
die freie Marktwirtschaft erblickte unter Schmerzen das Licht
unserer Küsten, richtete es sich auf ewig unter uns ein,
ich schaltete den Fernseher aus oder der Fernseher mich,
letzteres erinnere ich kaum,
warf mich gegen das schwarze Fleisch des Betts,
gegen die Wände in Himmelblau,
das in Flammen stehende Kruzifix
im ehemaligen Schlafzimmer meiner Eltern wuchs in die Höhe,
die Wunden an der Zimmerdecke vermehrten sich,
ich konzentrierte mich auf eine kleine Öffnung
und nahm Form und Gestalt an,
ich begann zu weinen, von der Decke rieselten Kalk und Gips
in meine Augen,
ich löschte das Licht und ging auf die Straße hinaus,
diese Nacht in der Stadt war eine Nacht
der Stille, die Berge, das Meer, das ganze Land,
wir waren ein kränkelndes, bedürftiges Land
Kalk und Gips bedeckten unsere Gesichter,
das bestätigten die perfekt gekleideten Techniker
und Doktoren aus den United-Staaten,
mit mehr Kalk zwischen den Zähnen noch als wir,
dies war die längste Nacht des Jahres
und niemand wünschte den Morgen herbei
diese Nacht wäre das Ende der Welt gewesen
alle lagen zufrieden in ihren schwarzen Betten
bis in den nächsten Tag hinein,
aber nein, es war bloß die längste Nacht des Jahres
und wir waren nicht in Alaska, um genau zu sein,
und auf den Stirnen der verzweifelt schluchzenden Nachbarn
lagen Schutt und Gips wie auf den unseren auch.

(übertragen von Rike Bolte)

Shock 

que dios nos ayude, dijo el hombrecito por la televisión,
y así el verbo se hizo carne,
el libre mercado había sido parido con dolor
en nuestras costas, y habitó entre nosotros para no irse jamás,
apagué la tele o la tele me apagó a mí solito,
de esto último recuerdo poco,
me arrojé contra la carne negra de mi cama
las paredes celestes
el cristo en llamas
del cuarto que fue de mis padres adquiría mayor altura,
y las heridas en el techo se multiplicaban,
concentrándome en un pequeño agujero
así fui tomando forma y consistencia,
empecé a llorar, y del techo cayó cal y yeso sobre mis ojos,
apagué las luces del cuarto y salí a la calle,
esa noche noche hubo un silencio noche
en la ciudad, los cerros, el mar, toda la nación,
éramos un país enfermo necesitado
de cal y yeso sobre nuestro rostro,
así nos repetían los técnicos perfectamente encorbatados
y doctorados en los yunaites,
con más cal en los dientes que nosotros,
era la noche más larga del año
y nadie quería que amaneciera
esa noche hubiera sido el fin del mundo
y todos en sus camas negras contentos hasta el otro día,
pero no, sólo era la noche más larga del año
y no estábamos en Alaska, para ser precisos,
y en la frente de los vecinos que lloraban desconsolados
había polvo y yeso también.


Enrique Bernales Albites (Lima, 1975) poeta, narrador, gestor, coach y psicosinfonista cultural.  Estudió en la Pontifia Universidad Católica del Perú,Doctor en Literatura Latinoamericana por Boston University. Además es miembro de Inmanencia (comunidad poético/política) y profesor de Literatura en University of Northern Colorado. Ha publicado los libros: Inmanencia (1998), Inmanencia: Regreso a Ouroborea (1999), 21 poemas: Cerridwen (Boston, 2004), Regreso a Big Sur (Lima, 2019), la novela Los territorios ocupados (Lima, 2008) y la antología de poesía peruana de los noventa, Los relojes se han roto (México, 2005). Puedes visitar la página alemana en el siguiente link: www.satt.org/latin-log/44.html 

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