SE FUERON CON SUS LLAMARADAS | CAROLINA OLGUÍN

Poeta mexicana (Monterrey, Nuevo León, 1978
14 Vistas

SE FUERON CON SUS LLAMARADAS
y el humo que dejaron descubrió
bagazo tierno, recién cortada la flor de su jugo
en ácida salpicadura
Se fueron mientras todo quedaba de un blanco
ciego de tan claro
y los brindis manaban misterio
Abríanse los ecos como rondas de cadencia lenta
─con la música del oído quieto
se oyen esas cosas─
Eran mis compañeros
la caza de pequeñas constelaciones repartimos en el pan
Fueron las comisuras ardientes
o una chispa
errada
incendiaria
Tenían en sus manos las mías
herida la llama, las branquias expuestas
rayos x en lo oscuro de las palabras y su radiación
Latían frescas sus palmadas en mi espalda
como picar agua
rasgar malla
hedor en los elementos del purísimo aire urdiendo
siempre atentados contra el mar
Se fueron con sus llamaradas los vergonzosos
y sus madejas o corolarios
Nadie entendió nada, pero ay cómo lo fingimos
Aún los veo alejarse
y aún marcan un tiempo sus corazones
pero las madrigueras de sus ojos, ay
las madrigueras y su penumbra
en la noche ordinaria de sus pupilas se acaba
Zarpazos esta visión de traidores
¿Qué no hay nadie que vea la calcinación
de nuestro último saludo?


Tres poemas de Canicular*


BAJO UN PIRUL

Anidamos horas enteras bajo un pirul monte arriba
a ratos el sol pegaba y entonces yo me escondía en la covacha de tu brazo
a ratos corría un airecillo de romero, resina y mixtura de gente a caballo.

Acuérdate que vimos crecer nopaleras como aros de silencio.
Acuérdate del amor mientras contemplábamos flores espumosas que la niebla barrió.

De repente, chiflaba ese agudo que viaja entre colinas
y troncos desvencijados
ruinas de adobe.

Todo lo que dura en lasitud un cosquilleo
lidiamos con cerrazones, extraños, semivencidos.
Nuestra existencia
un puñito en una sensación de cueva con boca al cielo
los cerros por los lados, sin vista ni al oriente.

Era el último día del año
era aquello que siempre recuerdo cuando recuerdo un pirul
un árbol del Perú
un vaquero que nos dijo el nombre de ese mechón
de falsas cerecillas que acariciamos
un atajo por el río y los vericuetos de bajada
un cañón, yo tras quién sabe qué imposible
tú sin lograr un puente
para espantar mis muy profundas necedades.

Al regresar de la mano: una aureola
niños que se adentran al primer círculo del desierto.


SOPOR DE RANCHO

En la carretera el sol doraba prístino
el ramaje apuntando al este.

Siempre es hoy ―la música lo confirmaba
con el alboroto de la última lluvia sobre la yerba.

Llegaron a la caseta de pago:
el primer nerviosismo no es nunca el primero
tuvo que haber un indicio
un regalo de Dios
la algarabía en la sangre
los soles que no vienen todos los días
a encender la entrada
a La Colmena.

Un ranchito de tierra húmeda
el florero bocabajo
un círculo limpio al centro
mira lo que encontré
con risa, abrieron la cama en un pliego
y se elevó la tierra
todo tan sobrio
dónde están las cortinas
esto es un sábado por la tarde y el exceso de luz
provoca desconocer el punto
el panorama se impone o ralentiza
hablamos sin decir lo que importa
porque no importa decir
somos el humo o su peso y el calor nos cierra los ojos
¿acaso uno de nosotros quería vivir?
asnos florecen en los poblados
las flamas dispersan
y retroceden.

Amar es una brecha de exquisita somnolencia
y no es suficiente
esa sola forma.


IPOMOEA CARNEA

Al mediodía es cuando más linda se pone
la amapola hidrofílica
con su trenza de botones morados al centro
y violáceos labios
algo tiene que delata
algo sin olor y sierpe
una sucesión de inflorescencia me recuerda
las máscaras de un teatro antiguo iluminadas
pétalos que como rostros giran.

Brujilla pentámera, en este lecho cenagoso
nadie te conoce
guarda tu selenio para otros campos
donde cabras pacen y enferman.

Son otros los venenos que aduermen nuestra boca.


*Poemas del libro Canicular, publicado por Mantis Editores y FORCAN en México, en 2019.


CAROLINA OLGUÍN Poeta mexicana (Monterrey, Nuevo León, 1978). Es profesora de lengua y literatura y editora independiente. Autora del poemario Libro de la vigilia (Abismos Casa Editorial, 2014). Sus textosCarolina Olgu+in han aparecido en diversas antologías y en revistas como Tierra AdentroLetras ExplícitasRevista de la Universidad de MéxicoArmas y Letras y Posdata, y en el diario Página Siete (Bolivia). Obtuvo el tercer lugar en el XXX Concurso Nacional de Creación Literaria del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey en la categoría de cuento corto. Ha coordinado diversos talleres y cursos literarios, así como clubes de lectura en la ciudad de Monterrey. Colabora en La Resolana de Nuevo León y es editora de la sección de poesía en Revista Levadura.


Leave a Comment

Categorías