SELECCIÓN DE POEMAS | DIEGO ARREDONDO MORALES


CALIBÁN ENCUENTRA LOS POEMAS DE CATULO, LOS ENTIENDE Y DESPUÉS LOS PLAGIA.

I

Próspero cuenta que hijo soy de bruja
y de diablo descompuesto.
Asegura que jamás tendré algún amante,
que hasta el viento huye del ocioso.
Él que tiene el don innato de la magia,
y que, el amor de su hija lo mantiene vivo.
Yo, en cambio, ando solo en soledades, tanto que me asolo.
Esclavo soy, bebo la inmundicia
con esta dentadura rota,
consuelo mi dolor en la ignorancia.
Así, con toda esta fealdad que me acongoja
con las uñas largas arrastrándome en la peste,
le daré un nieto que lo agravie. Próspero,
te oiré contaminado en la deshonra,
ya no temeré tu látigo en mi lomo.
Quiero bailar aprisa en la tormenta
cuando Próspero, azotes tus sesos ofendidos.

II

Mira, Miranda, llevamos doce años en la isla
y tu padre sigue resentido. Déjalo ahora,
a medianoche todos somos desleales,
que ya me ha calcinado algunos huesos,
tiemblo al oler la leña. Mira, anda
déjalo ahora. Muestra esa tiniebla oculta,
tú que eres de Próspero, bastón y alivio.
Entrégate a las oscuridades,
o aprenderé el hechizo de mi madre
y cubriré de ampollas tu hermosura.
Si en mí no crees, confía en las costras de mi espalda,
en las llagas que de mis costillas gruñen.
Seca tus lágrimas y te mostraré fértiles terrenos.
Mira, Miranda, que llevamos doce años en la isla.


GRATITUD

¿Qué temblor corta
la patria de los ángeles,
con una máscara?

Se oculta un negro canto.
Hoy vivo, eso basta.


PUERTO JUÁREZ

I

Jamás vi arrastrarse al viento a más de 280 kilómetros por hora
como en aquel septiembre que todavía retumba
donde los barcos se paseaban por la acera
y las casas, ya sin techo, bebían del agua.
La hierba dilapidó los autos,
la oscuridad engulló toda luz y todo sueño.

II

Gilberto nació el octavo día del noveno mes
doce años antes de originarse el tercer milenio.
Teníamos la esperanza del sosiego
y que, sigiloso, apaciguara su cólera ondulada.
Pero la presión alta ennegreció la noche.
Gilberto sostenía la furia de la brisa,
bramaba de sus fauces el tornado,
arrojaba sin tregua los postes cabeza abajo.
El agua de su pelo lloraba un canto de tiniebla
secando las palmeras, para después mojarlas nuevamente.

III

Cuando Gilberto sopla, tuerce los metales,
desmenuza los maderos y los frutos,
deja que el agua estancada rebase la altura de los niños.
Ni el calor se siente después de la desdicha.

El sargazo levantó las calles cubiertas de arena
mientras los árboles caían fusilados,
tres soplidos más para que el cielo se hunda.
No bajan las garzas al escombro
tampoco el agua llega desde hace cuatro lunas.

IV

Cuando Gilberto jadea, duerme después del apareo,
pero hay veces que se escucha solo su respiro
y su boca luce quebrada a costa de ulular tanto.

El sol apenas muestra una parte de su rostro:
pescadores que no hallaron tierra u orilla que los sujetara,
hombres que no se despidieron,
cuerpos sepultados que devuelve la marea.

Las calles que quedaron resisten sin sus casas
las casas que quedaron nos miran sin ventanas.

V

Envejecimos en Puerto Juárez
y ahora nos agrietamos como el pavimento.
Aquí nos quedaremos a soportar el hambre,
a proteger la gente que los muros no ampararon.

Perdimos la estufa que partió flotando,
la techumbre de lámina cual papiro.
Gilberto se tragó las avenidas y regurgitó los esqueletos.

VI

Todo lo crea y lo destruye el agua,
todo también la arena,
después de un periodo seco.
El fuego llega donde el mar no pudo
calcinando el medio día,
y el espacio del silencio.
El hogar ahora está lejano,
nos contemplamos como esperando una promesa,
una palabra
o un milagro,
un presente vivo como vuelo de gaviotas,
respirar la calma del océano,
mas amanece lento
y las olas, de a poco, se van apagando.


Diego Arredondo Morales. Licenciado en Sociología por la FES Aragón y Especialista en Literatura Mexicana del siglo XX por la UAM Azcapotzalco. Estudió Etnomusicología en guitarra en la Facultad de Música de la UNAM y Guión Cinematográfico en el Centro de Capacitación Cinematográfica del CENART. Co-fundador de la revista Pájaro azul. Director del Círculo del Viento. Publicó el libro de poesía Astral (Ediciones Maladrón 2017). Ha obtenido diversos premios literarios como el tercer lugar en el Concurso Internacional de Poesía, Trilce 2020 (Australia) y el primer lugar en la categoría de poesía del X Certamen Literario Palabra en el Viento de Ecatepec de Morelos 2015. Becario de poesía en el Festival Interfaz-ISSSTE 2017. Su trabajo ha sido publicado en diversas antologías de poesía como Yo no lo sed desierto y Al final de esta frase empezará la lluvia del taller de poesía Óscar Oliva. Seleccionado en el Encuentro de poesía CALCO (Cali, Colombia 2014), en PACMyC 2019 con su intervención Sonoridades: del mercado a la palabra y en el Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).
Datos de contacto Correo electrónico: diegomusicamex@gmail.com Facebook: https://www.facebook.com/diego.arredondo.7


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