SELECCIÓN DE POESÍA AMOROSA UNIVERSAL


Esta muestra de poemas, es un recorrido por la poesía amorosa universal, desde la época más remota, hasta finales del Siglo XIX, con sus autores y momentos más destacados y memorables. Próximamente, publicaré una Segunda parte de esta Selección, actualmente en preparación, y que abarcará todo el Siglo XX.

José Luis Ochoa, Editor-Curador.


 

 

I. EDAD ANTIGUA

 

  1. Poesía Griega:

 

SAFO (Mitilene, Lesbos, cerca de 650 a 610 — Léucade, 580 a.C., según la tradición)

 

Libro I

 

2

 

Me parece que igual a los dioses

aquel hombre es, el que sentado

frente a ti, a tu lado, tu dulce

voz escucha

 

y tu amorosa risa. En cambio,

en mi pecho el corazón se estremece.

Apenas te miro, la voz

no viene más a mí,

 

la lengua se me inmoviliza, un delicado

incendió corre bajo mi piel,

no ven ya mis ojos

y zumban mis oídos,

 

el sudor me cubre, un temblor

se apodera de todo mi cuerpo y tan pálida

como la hierba no muy lejana de la muerte

me parece estar…

 

Pero todo debe soportarse si así es

 

De: Safo. Poemas (Traducción, Carlos Montemayor; Editorial Trillas, México, 1986, página 31)


 

  1. Poesía Latina:

 

CATULO (Verona, 87 a.C. — 54 a.C.)

 

87

 

Jamás podrá decir mujer alguna

que ha sido amada tan sinceramente

como yo amé a mi Lesbia, no, ninguna.

 

Ninguna unión ha habido por su pacto

de amor tan grande, como grande ha sido

de parte mía en el amor que siento.

 

De: 20 poemas de amor. Catulo (Traducción, Fortunato Malán; Fondo Editorial Fundarte, Caracas, 1995, página 73)


 

  1. Poesía Hebrea:

 

EL CANTAR DE LOS CANTARES; de SALOMÓN (Jerusalén, cerca de 988 a.C. — c. 928 a.C.)

 

EL CANTAR DE LOS CANTARES (Fragmento; Traducción de Fray Luis de León)

 

(En octava rima)

 

Capítulo I

 

ESPOSA

 

Béseme con su boca a mí el mi amado;

son más dulces que el vino tus amores:

tu nombre es suave olor bien derramado,

y no hay olor que iguale tus olores;

por eso las doncellas te han amado,

conociendo tus gracias y dulzores;

llévame en pos de ti, y correremos;

no temas, que jamás nos cansaremos…

 

ESPOSO

 

…A la yegua de mi carro preciada

pareces en el brío, Esposa mía;

bella, gentil, lozana y bien tallada

y lleno ese tu rostro de alegría

tu mejilla es de perlas arreada

y el cuello con collar de pedrería;

Zarcillos de oro fino te daremos

y un esmalte de plata les pondremos…

 

De: Poesías. Fray Luis de León (Ediciones 29, Barcelona, España, 1989, páginas 106-107)


 

II. EDAD MEDIA

 

  1. Poesía Árabe Clásica: Del Andaluz

 

AL-MU’TAMID, REY POETA DE SEVILLA (Beja, Portugal, 1040 — Agmat, Marruecos, 1095)

 

13

 

En un sueño vi su pómulo y su pecho; aquella

manzana mordí, aquella rosa recogí.

Cuando me dejaba besarla olía su lozano resuello

y creía que era sándalo.

¡Si la tuviera conmigo despierto! Pero nuestra íntima

se dilataba.

¿Por qué no se aparta la tristeza? ¿Por qué no

nos huye la desgracia?

Que Dios haga llover sobre ‘Ummu ‘Ubayda, como

ella me echó una gotita fresca para alimentar

mi candente corazón.

Antílope de cuello fino, gacela de grandes ojos,

alto jardín de fragancia, rama de sauce con

esbelto cuerpo.

 

De: Antología poética. Al-Mu’tamid (Selección y prólogo, Harold Alvarado Tenorio, de la traducción de Miguel José Hagerty; Fundación para la Investigación y la Cultura — Editorial Tiempo Presente, Colombia, 1990, página 14)


 

  1. Poesía Española:

 

a. Lírica Tradicional:

 

JARCHAS MOZÁRABES

 

Vayse meu corachón de mib,

ya Rab, ¿si se me tornarád?

¡Tan mal meu doler li-l-habib!

Enfermo yed, ¿cuándo sanarád?

 

[Mi corazón se va de mí.

Oh Dios, ¿acaso se me tornará?

¡Tan fuerte mi dolor por el amado!

Enfermo está, ¿cuándo sanará?]

 

* *. *

 

Como filyolo alieno,

non más adormes a meu seno.

 

[Como si fueses hijito ajeno,

ya no te duermes más en mi seno]

 

De: Canción de canciones. María Asunción Mateo y Rafael Alberti (Anaya & Mario Muchnik, Madrid, 1995, páginas 19, 21)


 

CANCIONES JUDEO-ESPAÑOLAS

 

Debajo del limón

dormía la niña,

y sus pies en el agua fría.

Su amor por aí vendría:

—”¿Qué hases, mi novia garrida?”

—”Asperando a vos, mi vida,

lavando vuestra camisa

con xabón y lexía.”

Debajo del limón, la niña,

sus pies en el agua fría:

su amor por aí vendría.

 

De: Canción de canciones. María Asunción Mateo y Rafael Alberti (Anaya & Mario Muchnik, Madrid, 1995, página 22)


 

b. Siglo XV:

 

JORGE MANRIQUE (Paredes de Nava, España, cerca de 1440 — Santa María del Campo Rus, 1479)

 

23

 

¡Qué amador tan desdichado,

que gané

en la gloria de amadores

el más alto y mejor grado,

por la fe

que tuve con mis amores!

Y assí como Lucifer

se perdió por se pensar

igualar con su señor,

assí me vine a perder

por me querer igualar

en amor con el amor.

 

De: Poesía. Jorge Manrique (Crítica, Barcelona, España, 1993, página 110)


 

  1. Poesía Persa:

 

OMAR KHAYAM (Nishapur, Irán, 1048 — 1131)

 

Cuando mi alma pura y la tuya

hayan dejado nuestros cuerpos,

pondrán un ladrillo bajo nuestras cabezas.

Y un día, un ladrillero amasará tus cenizas y las mías.

 

* * *

 

¡Vino! ¡Mi corazón enfermo quiere ese remedio!

¡Vino de aroma almizclado! ¡Vino color de rosa!

¡Vino para apagar el incendio de mi tristeza!

¡Vino y tu laúd de cuerdas de seda, mi bienamada!

 

De: Omar Khayam. Rubaiyyat (Ediciones 29, Barcelona, España,1998, página 47)


 

  1. Poesía Italiana:

 

DANTE ALIGHIERI (Florencia, Italia, 1265 — Rávena, 1321)

 

En los ojos mi dama lleva Amor, y se hace

noble todo lo que ella mira; por donde pasa,

todos los hombres hacia ella se vuelven, y a

quien saluda le hace temblar el corazón, por

eso, bajando la mirada, éste palidece

enteramente, y por todos sus defectos

entonces suspira; huyen delante de ella la

soberbia y el orgullo. Damas, ayudadme a

honrarla. Toda dulzura y todo humilde

pensamiento nacen en el corazón de quien la

oye hablar, por lo que es alabado quien antes

la ha visto. Lo que ella parece cuando un

poco sonríe, no se puede decir ni guardar en

la memoria, tan inusitado y noble es el

prodigio.

 

De: Dante: La vida nueva (Traducción, Julio Martínez Mesanza; Alianza Editorial, Madrid, 1986, página 51)


 

PETRARCA (Arezzo, Italia, 1304 — Arquà Petrarca, Padua, 1374)

 

61

 

Bendito sea el día y el mes y el año

y la estación y el tiempo y la hora y el punto

y el hermoso país y el sitio en que llegué

junto a los bellos ojos que me han atado;

 

y bendito el dulce afán primero

que tuve al ser unido con Amor,

y el arco y las saetas que me hirieron

y las llagas que hasta mi corazón van.

 

Benditas las tantas voces que yo

esparcí llamando el nombre de mi señora,

y los suspiros y las lágrimas y el deseo;

 

y sean benditos todos los papeles

donde fama le ganó, y el pensamiento mío

que es sólo de ella, tanto que otra allí no cabe.

 

De: Petrarca. El Cancionero (Traducción, Atilio Pentimalli; Ediciones 29, Barcelona, 1992, página 88)


 

  1. Poesía China:

 

LI BAI (Suyab (Kirguistán), 701 — Dāngtú Xián, China, 762)

 

Primavera

 

En la orilla de un río azul,

Luo Fu, doncella del país Qin,

recoge moras.

Sus manos blancas brillan

entre las hojas verdes.

Bajo el sol, es más brillante su túnica grana.

“Tengo que irme —dice—,

mis gusanos de seda tienen hambre.

Y usted, con sus cinco caballos,

no demore en volver a casa.”

 

De: Poemas chinos de amor. Harold Alvarado Tenorio (Traducción, Harold Alvarado Tenorio; Editorial China hoy, Beijing, China, 1992, página 39)


 

III. RENACIMIENTO

 

  1. Poesía Española:

 

GARCILASO DE LA VEGA (Toledo, España, cerca de 1501 a 1503 — Niza, Francia, 1536)

 

V

 

Escrito ‘stá en mi alma vuestro gesto,

y cuanto yo escribir de vos deseo;

vos sola lo escrebistes; yo lo leo

tan solo que aun de vos me guardo en esto.

 

En esto estoy y estaré siempre puesto,

que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,

de tanto bien lo que no entiendo creo,

tomando ya la fe por presupuesto.

 

Yo no nací sino para quereros;

mi alma os ha cortado a su medida;

por hábito del alma misma os quiero;

 

cuanto tengo confieso yo debería;

por vos nací, por vos tengo la vida,

por vos he de morir y por vos muero.

 

De: Poesía completa. Garcilaso de la Vega (Editorial Magisterio Español, Madrid, 1979, página 61)


 

SANTA TERESA DE JESÚS (Ávila, España, 1515 — Alba de Tormes, 1582)

 

Glosa sobre las palabras

 

Ya toda me entregué y di,

y de tal suerte he trocado,

que mi Amado es para mí

y yo soy para mi Amado.

 

Cuando el dulce Cazador

me tiró y dejó rendida,

en los brazos del amor

mi alma quedó caída,

y cobrando nueva vida

de tal manera he trocado,

que mi Amado es para mí

y yo soy para mi Amado.

 

Tiróme con una flecha

enarbolada de amor

y mi alma quedó hecha

una con su Criador;

 

ya yo no quiero otro amor,

pues a mi Dios me he entregado,

que mi Amado es para mí

y yo soy para mi Amado.

 

De: Canción de canciones. María Asunción Mateo y Rafael Alberti (Anaya & Muchnik, Madrid, 1995, páginas 191-192)


 

SAN JUAN DE LA CRUZ (Fontiveros, España, 1542 — Úbeda, 1591)

 

CÁNTICO ESPIRITUAL

 

Canciones entre el alma y el esposo

 

ESPOSA

 

¿Adónde te escondiste,

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando, y eras ido.

 

Pastores los que fuerdes

allá por las majadas al otero,

si por ventura vierdes

aquel que yo más quiero,

decidle que adolezco, peno y muero.

 

Buscando mis amores

iré por esos montes y riberas;

ni cogeré las flores,

ni temeré las fieras,

y pasaré los fuertes y fronteras.

 

De: Poesía. San Juan de la Cruz (Monte Ávila Editores, Colección Altazor, Caracas, 1991, página 94)


 

  1. Poesía Francesa:

 

LOUISE LABÉ (Lyon, cerca de 1520 a 1525 — Parcieux-en-Dombes, 1566)

 

Soneto XVIII

 

Bésame más, bésame otra vez y bésame.

De tus besos dame uno de los más sabrosos,

De tus besos, dame uno de los más amorosos.

Yo te devolveré cuatro más ardientes que brasa.

 

¿Estás harto ya? deja que calme este mal

Dándote otras diez dulzuras.

Mezclando así nuestros abrazos tan felices

Gocémonos uno del otro libremente.

 

Porque doble vida a cada uno seguirá

Cada uno en sí y en su amigo vivirá.

Permíteme mi Amor, pensar una locura:

 

Viviendo con prudencia, siempre estoy mal

Y no logro contentarme

Si alguna vez no escapo fuera de mí.

 

De: Sonetos y elegías. Louise Labé (Traducción, Claudia Schvartz; Fondo Editorial Angria Ediciones, Caracas, 1998, página 47)


 

IV. BARROCO

 

  1. Poesía Española:

 

FRANCISCO DE QUEVEDO (Madrid, 1580 — Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645)

 

Amor constante más allá de la muerte

 

Cerrar mis ojos podrá la postrera

sombra que me llevara el blanco día,

y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;

 

mas no de esotra parte en la ribera

dejará la memoria en donde ardía,

nadar sabe mi llama la agua fría

y perder respeto a ley severa.

 

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

medulas que han gloriosamente ardido,

 

su cuerpo dejará, no su cuidado;

serán ceniza, mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.

 

De: Antología poética. Francisco de Quevedo (Editorial Espasa Calpe, Colección Austral, Madrid, 1997, página 168)


 

  1. Poesía Novohispana (México):

 

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ (San Miguel Nepantla, México, cerca de 1648 a 1651 — Ciudad de México, 1695)

 

 

Al que ingrato me deja, busco amante;

al que amante me sigue, dejo ingrata;

constante adoro a quien mi amor maltrata;

maltrato a quien mi amor busca constante.

 

Al que trato de amor, hallo diamante,

y soy diamante al que de amor me trata;

triunfante quiero ver al que me mata,

y mato al que me quiere ver triunfante.

 

Si a éste pago, padece mi deseo;

si ruego a aquél, mi pundonor enojo:

de entrambos modos infeliz me veo.

 

Pero yo, por mejor partido, escojo

de quien no quiero, ser violento empleo,

que, de quien no me quiere, vil despojo.

 

De: Antología. Sor Juana Inés de la Cruz (Círculo de Lectores, Barcelona, 1973, página 36)


 

  1. Poesía Inglesa:

 

WILLIAM SHAKESPEARE (Stratford-upon-Avon, Reino de Inglaterra, 1564 — 1616)

 

Soneto XLVI

 

Mi ojo y mi corazón a muerte están en guerra

por cómo de tu vista el campo se reparte:

mi ojo a mi corazón tu imagen ya le cierra;

el corazón al ojo, el derecho a mirarte.

 

Mi corazón arguye que él te tiene dentro,

alcoba nunca por pupila penetrada;

mas el otro a razones le sale al encuentro,

y alega que tu forma en él está pintada.

 

A dirimir el pleito se erigió un jurado

de pensamientos —todos del alma aparceros—,

y por su veredicto se han determinado

de ojo claro y de dulce corazón los fueros,

 

así: a mi ojo tu exterior le corresponde,

y al corazón la parte en que el amor se esconde.

 

De: Shakespeare. Antología poética ilustrada (Editorial La Máscara, Valencia, España, 1996, página 34)


 

V. EDAD CONTEMPORÁNEA

 

  1. Romanticismo

 

a. Poesía Inglesa:

 

SAMUEL TAYLOR COLERIDGE (Ottery St. Mary, Devon, Inglaterra, 1772 — Highgate, Londres, 1834)

 

Abatimiento: una Oda

 

VIII

 

Es medianoche, pero poco pienso en dormir:

ojalá que mi amiga no vele así a menudo.

Ve a verla, amable sueño, con alas saludables,

y ojalá esta tormenta sea un parto de montes,

y las estrellas pendan claras sobre su casa,

¡mudas como velando a la tierra dormida!

Con corazón ligero se levante,

con fantasía alegre, con ojos animosos;

que la alegría eleve su voz y su voz temple;

que viva para ella todo, de polo a polo,

rodeando en remolino el vivir de su alma.

¡Oh espíritu sencillo, guiado desde lo alto!

Señora amada, amiga de que soy más devoto,

así puedas tú siempre alegrarte, por siempre.

 

De: Poetas románticos ingleses (Traducción, José María Valverde y Leopoldo Panero; RBA Editores, Barcelona, 1993, página 81)


 

b. Poesía Española:

 

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER (Sevilla, 1836 — Madrid, 1870)

 

Rimas

 

3

 

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul.

¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía… eres tú.

 

* * *

 

32

 

Podrá nublarse el sol eternamente;

podrá secarse en un instante el mar;

podrá romperse el eje de la tierra

como un débil cristal.

 

¡Todo sucederá! Podrá la muerte

cubrirme con su fúnebre crespón;

pero jamás en mí podrá apagarse

la llama de tu amor.

 

De: Rimas, leyendas y cartas. Gustavo Adolfo Bécquer (Editorial Magisterio Español, Madrid, 1970, páginas 55, 76)


 

ROSALÍA DE CASTRO (Santiago de Compostela, Galicia, España, 1837 — Padrón, 1885)

 

Sed de amores tenía, y dejaste

que la apagase en tu boca,

¡piadosa samaritana!,

y te encontraste sin honra,

ignorando que hay labios que secan

y que manchan cuanto tocan.

 

¡Lo ignorabas… y ahora lo sabes!

Pero yo sé también, pecadora

compasiva, porque a veces

hay compasiones traidoras,

que si el sediento volviese

a implorar misericordia,

su sed de nuevo apagaras,

samaritana piadosa.

 

No volverá, te lo juro;

desde que una fuente enlodan

con su pico esas aves de paso,

se van a beber a otra.

 

De: En las orillas del Sar. Rosalía de Castro (Nueva Generación Editores, Alicante, España, sf., página 86)


 

  1. Lírica del XIX hacia el siglo XX:

 

Poesía Estadounidense:

 

WALT WHITMAN (West Hills, Nueva York, Estados Unidos, 1819 — Camden, Nueva Jersey, 1892)

 

Os he oído, graves y dulces tubos del órgano

 

Os he oído, graves y dulces tubos del órgano,

cuando pasé frente a la iglesia el domingo por la

mañana,

Vientos del otoño, atravesando el bosque al atardecer

oí en lo alto vuestros largos suspiros

quejumbrosos,

Oí al perfecto tenor italiano que cantaba en la

ópera, oí cantar a la soprano en medio del

cuarteto;

¡Corazón de mi amor!, también a ti te oí susurrar

a través de una de tus manos, posada en mi

cabeza,

Cuando todo estaba en silencio, oí latir tu pulso,

tocando en la noche campanitas bajo mi oído.

 

De: Hojas de hierba. Walt Whitman (Traducción, Jorge Luis Borges; Editorial Lumen, Barcelona, 1969, página 140)


 

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