SIGNO CIMARRÓN | EDIMILSON DE ALMEIDA PEREIRA

Edimilson de Almeida Pereira

 

foto de Prisca Agustoni


SIGNO

El signo es cimarrón, el texto
una cimarronada, a veces

en los relatos, otras afuera
de la memoria. Preso, no dice

nada, libre se esconde
en la plaza. Tiembla el centro

de la página, se extravía
al margen.

El signo crea una fortaleza
– quien la asalta se hunde.

Su laceración no es la de la piedra,
el signo cimarrón se mueve.


PASEOS

juan mauricio rugendas capturó escenas
que acercan río de janeiro a lima. no
por la textura de bosques y montañas.

el verde                                            el azul

entrañados en sus cuadros son parte de
otra mirada. aquélla del ojo armado que
dibujó lo humano, su afecto e infortunio.

los negros                                  los negros

ocupados bajo la violencia reposan en
la pintura. las realidades del cuadro y de
la historia hacen trabajar nuestros ojos.

el blanco                                   de la pared

intensifica dramas que uno sólo adivina
cara a cara. ¿en qué tiempo están las
escenas de juan mauricio rugendas?


CONCIERTO

Entre mis dos abuelos, mis dos
abuelas. Poemas que aluden a

la creación del mundo saludan
a los hombres (lo que es justo)

pero las mujeres nos preguntan
¿qué es de la luna y de nosotras

inaugurando las plumas?
Mientras la historia se disculpa

por olvidar a muchos, mis abuelas
están generando por su cuenta

otra generación. Contra los
trucos de los que mandan,

bordan treinta insurrecciones.
Aunque uno quisiera, no puede

quitarles las melenas, pues ellas
ayuntan las cabezas. Así hacen desde

siempre, con métodos eficaces.
Véase, donde mirábamos

un gusto de ajo, una compota
de moras – allí y en otros casos

figuraba su verbo. Más que ello,
sus pensamientos y aún más

sus vidas. Entre mis dos abuelas
conflictos se cosen y descosen,

también madura algo que nos
une a pesar de las diferencias.

Mis dos abuelas no esperan un
poema. Esperaron por hijos, nietos,

barcos, camiones. Esperaron
porque esperar fue su condición

más allá de su costumbre. Pero
si la lluvia sucede a la sequía y el

hilo a la aguja, nuestras abuelas
que manejan aguja agua y costura

ya no saben esperar. Lo que
hicieron con sus nombres se

revela, se recoge en nuestro pelo.
Entre mis dos abuelos, mis dos

abuelas. Hablan si les conviene.
De sus controversias y recuerdos

nace eso que somos: una calle
una fiesta – un enigma abierto.


ORFEO

BENY MORÉ

está en el recinto el que va alquilar con
pasión sin compasión sus oídos. prepá-
rate, pues el pez no tiene escamas. su
ley es anti-silencio. antes de mí el son
se murió por estas sillas. ahora sea uno
mi movimiento, seguido de otros diez.

BOLA DE NIEVE

hay dos maneras de cantar. para mi
estilo reclamo un largo piano, mientras
tanto estrecho como la huelga. es decir
que puedo decir todo con una sola voz.
un piano como un pavo real lanzado
de su soledad hacia la gente y el bar.

JOHN LEE HOOKER

el mississipi es viejo, más vieja la hora
del son. con el son seco el mississipi
aún corre en las curvas de mis arrugas.
desposé el blues, y aunque me muera
no lo dejaré. así es el ferry-boat que se
aleja del servicio pero del agua jamás.


EDIMILSON DE ALMEIDA PEREIRA nació en Juiz de Fora, Minas Gerais, en julio de 1963. Es ensaysta, poeta y profesor de Literatura Portuguesa y de Literaturas Africanas de Expresión Portuguesa en el Departamento de Letras de la Universidad Federal de Juiz de Fora. Publicó análisis de carácter antropológico de las culturas populares y afrobrasileñas; narrativas y poemas para jóvenes. Publicó en 2017 los libros de ensayos A saliva da fala: notas sobre a poética banto-católica no Brasil e Entre Orfe(x)u e Exunouveau: análise de uma epistemologia afrodiaspórica na literatura brasileira. Publicó en 2019, Poesia+ antologia 1985-2019. Los poemas de esa edición pertenecen a la obra Signo cimarrón, Belo Horizonte: Mazza Edicões, 2005.


 

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