SILENCIO | YIRAMA CASTAÑO


Silêncio

“Cada fotografía deja un rastro de silencio”
Maria Trika

I
La lluvia se ha colado por las grietas, como gotas de alma que vagan por la casa. La bombilla no enciende, pero haces de luz se vuelven mancha, mientras el recuerdo se deshace.

Hay tres nubes hoy sobre la montaña y una luna que amenaza dejarse caer sobre los campos. Formas sin formas, pizcas de vida como el gris, blanco arriba de blanco, negro bajo el negro, blanco sobre negro, nada en el recuadro.

Las hebras de tu pelo se encogen en su propio rizo y yo estiro las mías hasta cubrir los labios.

Toma mi cuello las huellas de tu mano.

Afuera la loza tiene cicatrices de erosión y nada podemos hacer nosotros desde la ventana.

II
Corren todos, la delgadez extrema se enreda en los pies y arrastra el viento con su pierna. La arena seca por el sol se levanta cuando el que juega pasa. Lejos de estos ojos, los edificios parecen fantasmas. Inalcanzables alturas al otro lado de esta cuesta, de estos trozos de ladrillos, de estos pedazos de madera hueca, de estas planchas de metal que son los techos, de estas chozas que son las casas nuestras. Toda cometa va detrás de Dios.

III
No te detengas, no mires. La línea de agua que fue la infancia se desdibuja en el papel y se riega por él, como metal fundido. Pliegues de estaño y cobre se toman los espacios blancos del retrato. Hermanas mías, perdimos las piernas, solo nuestras faldas se balancean en el marco.

IV
La vitrina exhibe el cuerpo de ella, que se ladea acurrucado. El tiempo borró su rostro. Encima de la misma caja está él, caído. Al costado, su brazo se desliza. De rodillas, avanzamos los doce pasos del viacrucis. Anoto en mi cuaderno los árboles nativos. Es la misma habitación que compartieron. La puerta abierta, la ventana, la montaña y el vacío.

V
La piedra entra al agua y la onda refleja el pececito de plata que comienza a perseguir las migajas de esta noche.

VI
He visto pasar veinte veces los nueve rostros de mi madre. Capa sobre capa las líneas de su imagen. Sus partículas, suspendidas en el aire.

VII
Frágil la sombra, frágil el cuerpo que se descascara. La tinta corre por el brote de moho. Nada, ni siquiera el velo del tiempo puede cambiarle el color a la piel.

VIII
Empina los pies sobre las desnudas piernas. La tierra ha cavado dos zanjas que se alargan.

IX
Entreabre su boca, la mujer objeto. Letras rojas forman la palabra Femenino. Solo transparencia en el nitrato. La vida está a punto de arder.

X
¿Cuántas historias he guardado en este álbum?
Escamados rostros se descomponen ante mis ojos
Imágenes de plata
Pigmentos de memoria



Yirama Castaño Güiza. Nació en Socorro, Santander, Colombia. Poeta, periodista y editora. Participó en la creación de la Revista y de la Fundación Común Presencia. Hace parte del Comité Asesor del Encuentro Internacional de Mujeres Poetas de Cereté, Córdoba. Sus poemas han sido traducidos y publicados en medios de Colombia y el exterior. Ha participado en los más importantes Festivales de Poesía en Colombia y  en Encuentros de escritores a nivel internacional.

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