SUB-DRAMA | JACOBO FIJMAN

JACOBO FIJMAN

Del libro Obra poética 1 editorial Leviatán (1998) 

EL CANTO DEL CISNE

Demencia:
el camino más alto y más desierto.

Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.

Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.

Se erizan los cabellos del espanto.

La mucha luz alaba su inocencia.

El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.

Cuerdas de los silencios más eternos.

Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.

¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?

Se acerca Dios en pilchas de loquero,
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.

¡Piedad!


SUB-DRAMA

Desolaciones.
Altos silencios
que balancean sus cabezas truncas
esencialmente.

Han caído mis esperanzas
como palomas muertas.
Pavor de candelabros; romance de agonía.

Han caído mis esperanzas
como palomas muertas.
Desbandes.
El canto de mí mismo se alucina.
Cristales rotos.
Murga carnavalesca.
¡Las risas rojas!

Cifras desafinadas y arbitrarias;
¡el dolor más eterno!
Me trasvasa el espanto sus caminos.

Pavor de candelabros;
romance de agonía.

¿Quién soy?
Ha perdido su espacio
completamente el universo.

Se cierran las estrellas en mis ojos.
Nadie y nada.
Terribles apariencias
aplastan el cristal de sus sarcasmos.

Pasa un convoy de brujas caprichosas;
cuelgan mis extensiones deformadas.
Mi corazón es una isla roja
en que destacan sus banderas negras
los días de mi anhelo.

Las miradas ardientes de mis ojos,
¿en qué se apoyarán mañana?

Canciones de mi ser,
hemisferios de dicha,
volúmenes de aromas
¿en qué tambor de soles
se agitarán mañana?

Orientes y Occidentes.
Se quebrarán mis ejes.
Lo sé
¡Llueve sin latitud el dolor más eterno!

Han caído mis esperanzas
como palomas muertas.
Pavor de candelabros; romance de agonía.


DESPERTAR

Revuelo de silencios aromados.
Estrellas-pájaros de fuego
dichosos de infinito

Música de las nieblas y risas de las selvas.

Se enardecen de llamas y de gritos
los desiertos.

¡Locos de eternidad
los pies del viento danzan en el mundo!

POEMA III

Está mi risa de niño
con la abuela ciega de la noche obscura.

Resuenan mis botas groseras de campesino
en la ternura de los caballos,
y he ido.

Al son de ríos lúcidos y puros
Tiemblan las curvas de los pozos como las dulces patas de los corderos.

Encerrada en mis pasos sigue la noche obscura.


POEMA XII

Yo quería jugar.
Estaba el signo de mi naturaleza plena de llanto y protección severa.

Bajo a mi obscuridad, y avanzo entre mis brazos con una estrella niña.

Soplan olores de banderas frías
y resuenan tambores de infancia
en el mismo silencio, bajo la misma estrella.

 


Jacobo Fijman (Orhei, actual Moldavia, 1898–Buenos Aires, 1970), fue internado por problemas mentales pro primera vez en 1921, dándosele el alta seis meses después. En 1926 publicó su primera obra, el libro de poemas Molino Rojo posterior a esta obra publica Hecho de Estampas (1930) y Estrella de la mañana (1931) En 1942 vuelve a ser recluido esta vez hasta su muerte. Durante ese período escribió numerosos poemas y dibujaba constantemente.

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