BLANCA HADDAD

ALQUITRAN Afiliaron hasta los remos de la balsa para que todo estuviese dispuesto para la muerte. Los timadores no tenían que sobrevivir a nada y sin embargo, nunca les fue suficiente: ni el espacio, ni el poder, ni los recursos, ni el afecto. Siempre querían más. Los machos hacían roncar los motores de sus bestiales naves (aplastar y seguir adelante), y sus hembras sólo pensaban en no incomodarlos, (seducir y seguir adelante) Lo suyo crecía en directa oposición a lo nuestro: sus mentiras, sus placeres, sus libertades, sus privilegios,...
  • noviembre 17, 2020
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