crueldad

Alado y oscuro La sentencia con “sombra moteada” en ella. Algo indecible brotando del silencio matutino, secreto como un tordo. El otro hombre, el oficial, quien trajo cebollas, vino y sacos de harina, el comandante con la rodilla hinchada, exigió después una inteligente conversación. Al no tener otra opción, ella se la proporcionó también. Potsdamerplatz, mayo de 1945. Cuando el primero terminó, abrió su boca a la fuerza. Bashō aconsejó a Rensetsu evitar argumentos sensacionalistas. Si el horror del mundo fuese la verdad del mundo, dijo, no habría nadie...
  • diciembre 1, 2020
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