ELIANA MALDONADO

LLEVABA COMO SIEMPRE LA CAPERUZA NEGRA así podría atravesar el bosque. El lobo merodeaba, olfateaba, niños no, decía y aullaba, niños no. Le resonaban las tripas, le caía la baba. Un cazador escondía el puñal entre la muñeca y la manga, caminaba con cautela, tensaba los músculos y pensaba: es imprescindible que muera, es imprescindible. El lobo merodeaba y se mordía las patas del hambre, que jugoso soy pensaba, que jugoso soy. La niña no cantaba una canción alegre, no. No comía, no danzaba. Presurosa caminaba en el bosque,...
  • febrero 24, 2022
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