generación del 38

EL DOLOR Doblé con cuidado sus camisas y vacié la gaveta de la mesa de noche. Dada la magnitud de mi dolor, leí a Marguerite Duras, hostil y dulzona ella, tejiendo un chal para su amado. Al quinto día, abrí las cortinas. La luz cayó sobre el cubrecamas manchado de grasa, el piso lleno de desechos, el marco de la puerta descascarado. Tanto dolor, por cosas tan feas. Miré una vez más su cara de ratón y tiré todo por el bajante de la basura. La vecina, alarmada por...
  • junio 19, 2020
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