Harold Alva

SPLEEN* El mar, su azul de celda matutina, Sus alas desplegándose en las olas, Tiene esa tristeza que difumina La estela de inciertas barcarolas. Allí se oculta acaso la tragedia, El corazón que se destroza rudo En los actos de una vil comedia Donde mi personaje es mudo. Ya no el veneno de las amapolas, La culpa de quien se recrimina Sobre su tumba de caracolas. Solo el Pacífico que dictamina, Lejos de crucifijos y de estolas, La muerte de lo que abomina. POETA Poeta: por qué la llama...
  • julio 7, 2020
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