Pedro Larrea

MORDISTE UNA GRANADA Y EN TUS DIENTES quedó la sangre presa para esculpir anillos sobre estas piedras suaves de mis hombros. Maceraste un limón entre tus labios para empapar mi piel con su pulpa de estrella y así apurar el jugo azul del poro. Hundiste tus encías en las ascuas de un gajo de naranja que en el panal de lenguas me incendió el paladar hasta el rescoldo. Y cuando abandonaba la viña incandescente de tu cuerpo se me quedó la carne enfrutecida.            ...
  • mayo 28, 2021
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