poesía vasca

Me pregunto yo sola Te dejo en brazos del destino, ese no acomodado a mi nombre de hembra. Te dejo consternada, ¿dónde podré posar mis brazos en tu nombre? Mi mano en la madera recordará tu barba espesa y lacerante besando y friccionando mis labios, que en dos chispas se comían el mundo que acercabas a ellos. Tu lengua juguetona, rebasando el marfil de mis almenas mondas, sacando hacia la luz de esta voz, modos acuclillados esperando estallar. ¿Cómo serán los días que no pise tu nombre por mi...
  • mayo 23, 2020
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