Santos López

Enseñanza del silencio Continúa dormida mi madre sobre una estera blanca Cuando decido abandonarla, irme a alzar el mundo. No creo que despierte ahora cuando tengo que decirle “Adiós, madre”, con nostalgia casi irremediable. Sigue acostada, adornada su frente con nardos y espinos. No creo que mi madre abra los ojos, despierte, beba agua. Ella nada necesita: mía y pobre, mi madre es muy vieja. Y los ancianos viven secos, tan cercanos en la paciencia. “Me voy, madre”, le digo cuando estoy en plena salida. Y no se inmuta,...
  • septiembre 16, 2020
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