Silvia Montenegro

  CASA DETRÁS DEL PINO Esa casa. Ese pino. Esos cascarudos que resplandecen. El chingolo que entra por la ventana a las dos de la tarde, esa tarde, un ángel gris destruye el recuerdo.   Vendrá el gozo y te dejará limpio, casi sin corazón.   Sólo un latido de sapos y luciérnagas, cotorras en coito sobre los cardos, y el silencio que respeta el instante de los amores animales violentísimos y dulces.   El mar imperturbable. El mar ajeno a todo rostro a toda palabra el mar no...
  • septiembre 29, 2020
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