THE MOON STILL / LA LUNA | HE CARRIED A LARGE BASKET / ÉL CARGÓ UNA CANASTA GRANDE | DON CELLINI

ÉL CARGÓ UNA CANASTA GRANDE

the moon still
passes the night

crossing borders
without passport

children
in dog cages

shiver under
aluminum blankets

on the wrong side
of the river

thirst a constant mirage
hunger a black noun

the moon
knows

they only want
a familiar lullaby

the cradle of
their parents arms

there are no stars
left in the night sky

these children have
wished them all away

at night they fall asleep
to escape the day

in the morning
they wake

more fearful
of the night


la luna
aún pasa la noche

cruzando fronteras
sin pasaporte

los niños
en perreras

tiritan
en cobijas de aluminio

en la ribera errada
de este río

la sed, un perenne espejismo
el hambre, un oscuro sustantivo

la luna
bien lo sabe

sólo quieren alguna conocida
canción de cuna

en brazos de
sus padres

en el cielo nocturno
ya no quedan estrellas

se han ido en los deseos
de todos estos niños

por la noche se duermen
para escapar al día

despiertan
de mañana

con aún más temor
de la noche

Trad. Fernando de la Cruz

 


He carried a large basket to the beach. It was the kind of basket used to carry laundry, but today it was empty. He placed it on the sand and began looking for smooth stones along the shore. He tossed in one and another: One for the time he cheated on his income tax, though the IRS never audited him. One for saying “I love you” when he didn’t. Another stone for backing into a car in the parking lot, and leaving without giving his phone number. Stones for his six years of French and his inability to say more than oui. Only the best stones would do. A stone for the time he was a poor college student and left a restaurant without paying. A stone for persuading the officer to give him a warning instead of a ticket. One for not flossing and one for telling his dentist he did. For every time he tried to diet and failed. For the not visiting his friend before he died. For the one, the two, the three who got away because he was too timid to call. For not knowing his father better. And so he spent the afternoon, the taste of salt on his lips, the sun burning his shoulders, filling his basket, a perfect stone for each regret in his life. Since he had neither wings nor fins, he would carry the stones into the water and walk and walk until he could walk no further to make his atonement. When the basket was full and overflowing, it was too heavy to carry.


Él cargó una canasta grande para la playa. Era el tipo de canasta usada para cargar la ropa para la lavandería, pero ahora estaba vacía. Él la puso en la arena y empezó a buscar piedras lisas a lo largo de la costa. Arrojó una y otra: una por la vez que él mintió en su declaración fiscal, pues la oficina de impuestos nunca lo auditaba. Una por decir: “Te amo” cuando no lo sentía. Otra piedra por chocar con un carro en el estacionamiento, e irse sin dejar su número telefónico. Piedras para sus seis años de aprender francés y su incapacidad para decir más allá de un oui. Solo las mejores piedras lo harían. Una piedra para el tiempo en que era un pobre estudiante de universidad y se fue de un restaurante sin pagar. Una piedra para persuadir al policía de darle un regaño en lugar de una multa. Una por no limpiarse con el hilo dental y otra por decirle al dentista que sí lo hizo. Por cada vez que intentó una una dieta y falló. Por no visitar a su amigo antes de que muriera. Por la primera, por la segunda, por la tercera vez que huyó porque fue demasiado tímido para llamar por teléfono. Por no conocer mejor a su padre. Y por pasar la tarde, el sabor de la sal en sus labios y el sol quemando sus hombros, llenando su canasta; una piedra perfecta por cada arrepentimiento de su vida. Puesto que no tuvo ni alas ni aletas, él cargaría las piedras dentro del agua y caminaría y caminaría hasta que no pudiera llegar más lejos por la carga que tenía que expiar. Cuando la canasta estuvo llena y rebosante, era muy pesada para cargar.

Trad. de Carmen Ávila


DON CELLINI is a poet, translator and photographer. He is the author of Approximations / Aproximaciones (2005) and Inkblots (2008) both collections of bilingual poems published by March Street Press. His book of prose poems, Translate into English, as well as the bilingual collection Candidates for Sainthood and Other Sinners / Aprendices del santo, and his translation El silencio de las horas / The Silence of the Hours, are all published by Mayapple Press. A chapbook, Stone Poems, was published by FootHills Publishing.

In addition, he has published books of translations by three Mexican poets: Elías Nandino, Roxana Elvridge-Thomas and Sergio Tellez-Pon as well as the Venezuelas poet Amanda Reveroón.

His photos have been displayed at Adrian College, Adrian Public Library and Image Gallery in Adrian as well as Downtown Latte, Toledo Public Library, the National Center for Nature Photography in Toledo, and at Notre Dame College in Cleveland.

A recipient of fellowships from the King Juan Carlos foundation and the National Endowment for the Humanities, he is professor emeritus at Adrian College. He divides his time between Toledo and Savannah, Georgia.


 

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