TIMIDEZ | MARÍA POLYDOURI



 

TIMIDEZ

La belleza que encierro en mi interior
no quiero que nadie la perciba.
Alcanzarla no podrían
sin, para ello, lastimarla.

Yo tengo un lirio, un lirio siempre abierto
sin sombra alguna en su semblante;
no fue el deseo de ningún placer
besarlo o arrancarlo.

Tengo una rosa que guarda el equilibrio
por encima de su propio fuego,
como si se declarara un holocausto
y ella callara complacida.

Una margarita indecisa,
con todo el sí que afirma su corazón:
simplemente deja que se acunen,
sin resistencia, sus encantos.

Y otras flores que son símbolos,
y otras, tan sólo, que están ebrias;
mas todas son tan quebradizas
que no florecen sino en la quimera.

La belleza que encierro en mi interior
nadie nunca la percibirá.
Si la lastiman, no se darían cuenta
y ni siquiera lo lamentarían.

 

 

NI AQUÍ SIQUIERA…

Ni aquí siquiera, en esta tierra extraña donde me ha arrojado,
volteándome, la ola de la desventura,
pude encontrar la paz sepulcral de los naufragios.
Por más que la negra sed agite mis entrañas,
aunque mi voz se ahogue gimiendo de dolor,
siempre seré la víctima con que juegan los sueños.
Cuando esos dos ojos tuyos lucían sobre mí,
rasgando el fondo oscuro de mis pensamientos,
sin darme cuenta hallaba el camino hasta tus labios.
Estoy yaciendo frente a ti, y sueño con palacios
de hadas, como aquellos que prefiere el cuento,
y no veo cómo entras en la vida igual a un dios, tú,
y cuán indignas son mis vestiduras…

 

 

Traducción por Juan Manuel Macías

 



 

María Polydouri poeta neorromántica griega.  Nacida en 1902, Kalamata, Grecia Fallece 29 de abril de 1930, Atenas, Grecia. Pertenece a la generación de 1920.  El amor y la muerte son los dos ejes alrededor de los cuales gira su poesía, su intensa visión de ellos, su vida trágica y sublime se dibujan en los versos  en los que desnuda su inmensidad.

 

Leave a Comment

Categorías