VEN, AMANTE, PONME TU PIEL COMO UN ABRIGO | FRANCISCO TREJO


UN GRITO EN TODA ESTATUA

Si percibes en mí el silencio de la piedra,
sus mismos golpes, su origen impreciso
y su aspereza como única razón,
no subestimes mi boca,
porque hay un grito en toda estatua,
en su corazón contra paredes,
a punto de la chispa.
No intentes herir pájaros conmigo,
tampoco atravesar ventanas de cuartos
donde se aman aquellos que traicionan,
porque son, en sus nervios, el cristal
y el bólido
en el desastroso ritual de las caricias.
No necesitas el peso de un martillo
para encontrarme en mis adentros,
ni lo que soy profundo merece asomarse
como carne de fruta
o como lánguido animal de agua
en cascarón quebrado.
Ven, amante, ponme tu piel
como un abrigo
y dame un par de tus costillas,
porque siempre estuve
en tu sustancia,
desde otra mujer, antes, muy antes,
del tálamo primero
y de la sal y la saliva.
Vísteme de ti, no sólo soy
estos contornos,
ni la porosidad donde se guardan
las arenas del orbe
y los polvos de las eras.
Si soy mutismo, fragmento de mármol
o lavas de vesubios,
entonces ven a despertarme
que estoy soñando la honda en tu mano
y tus ojos frente al mar.


DOLORA

Esta soledad que cruje de tan seca,
esta forma de ser silueta encorvada
por buscar un corazón en toda madriguera,
esta sed de sed, esta mengua
en la rotura,
esta grietud de estatua melancólica,
esta lengua en la sin miel
de los sonidos, esta boca en la poesía
a falta del resto de la cara,
esta vivienda de metales derrotados,
esta cobija con tábanos ocultos,
esta pared salitrosa,
esta habitación con moscas necias,
esta fruta de semillas grises,
esta mano sin el peso de monedas,
esta forma de correr
para que suenen las llaves en el bolsillo,
esta singular pregunta por la muerte,
esta cáscara del ser,
esta hora flaca, sin minutos,
esta oquedad en el pecho,
esta comezón en la dermis,
esta sal, pese a todo,
esta canción, medida de pobreza,
esta gotera iracunda,
esta misma escena
para los moradores de laberintos,
esta vida de poeta,
cuando es angustia cruda,
llámese —no dolor, a secas, ni hueco,
no sierpe, vendaval
o rumor elegiaco—
llámese, como dicta la carne:
«dolora»,
porque algo brilla en la palabra
y algo escucho de mis huesos
cuando la suelto en el poema.


PIEL

Al concluir el día
que me duele tanto, como un golpe en la estructura,
luego de decir adiós a los míos
e ir a mi cuarto con la maleta llena de salitre,
vienen a mi mente las personas
que he conocido a lo largo de mi vida,
a las que no soy capaz de mirarles los ojos, otra vez,
para no encontrar el tiempo en su aflicción.
Sólo hay algo real cuando me miro en los otros:
envejecemos, pero la angustia es la piel
que permanece sin arrugas.


DUNARES

Con la carne afuera de su sitio,
no estoy para cantar mi derrota en el desierto.
Si el amor es lo que salva en el estiaje,
como el trago en la botella,
entonces soy la sed, mas no el salvado.


PARTITURAS

Las aves no aman sus alas, ni el vuelo en sí:
aman el hecho de abandonar,
por instantes,
el mundo que los hace dolerse.
En lo alto cobran brío,
ordenan partituras para darle tañido a su tristeza,
y si tocan tierra, otra vez,
es para pintar su sombra restaurada.


FRANCISCO TREJO (Ciudad de México, 1987) es poeta, ensayista, investigador y editor. Maestro en Literatura Mexicana Contemporánea por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Cofundador y director de Nueva York Poetry Review. Autor de Derrotas. Conversaciones con cuatro poetas del exilio latinoamericano en México (2019), Penélope frente al reloj (2019), Balada con dientes para dormir a las muñecas (2018), De cómo las aves pronuncian su dalia frente al cardo (2018), Canción de la tijera en el ovillo (2017/2020), Epigramas inscritos en el corazón de los hoteles (2017), El tábano canta en los hoteles (2015), La cobija de Ares (2013) y Rosaleda (2012). Una muestra de su obra está incluida en la Antología general de la poesía mexicana. Poesía del México actual. De la segunda mitad del siglo XX a nuestros días (2014). Entre otros reconocimientos, obtuvo el VIII Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano 2012, el XIII Premio Internacional Bonaventuriano de Poesía 2017 y el VI Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero 2019.


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