VIANDA | ERIKA MORA

ERIKA MORA

 


LEÑADOR

Don Juan
Despierta con el primer
Canto de la mañana,
Se apropia de dos
Granos de café
Y afila su hacha
En la piedra del patio.

Toma el camino
De la montaña,
Se detiene,
Cierra los ojos
Y pone a disposición
De su tacto
Las ásperas pieles
De los árboles.

Después del pino,
El roble y el nogal
Encuentra su pieza perfecta.
Comienza a talar
Hasta que cae.

Lo despoja de ramas,
Nidos, plumas,
Luego lo talla a su medida
Y se va a descansar.


MANTRA

Desde que la palabra
Nos abandonó,
Abuela no volvió
A ordeñar sus vacas
Porqué ya nadie
Admiraría sus rodillas
En el pasto.

Mi abuelo guardó
Su silla
Y encerró los caballos
En el establo
Ya nadie describiría
Su galopar en las montañas.

Don Juan
Cerró la taberna
Nadie encontrará
El sabor amaderado
En su cerveza.

Don Jaime
Alzó su escopeta
Y volvió a apuntarle
A los azulejos,
Considera inútil
Su existencia
Si nadie les da nombre
O alude al color
De su plumaje.

Desde aquel día
Estamos
En constante niebla,
No nos alcanza la vista
Ni para mirar al cerro.


CARBONERAS

Las mujeres de mi aldea
Amasan el viento
Con sus manos
Y lo reparten al desayuno,
Danzan por los pastales
Donde las serpientes
No se atreven a cruzar,
Ordeñan las vacas
De madrugada,
Cavan la tierra
Siembran la yuca,
Tejen los cocos
A las palmeras,
Y vuelven para el almuerzo.
Lavan las nubes
Secándolas en el tendedero
Y ciernen harina
Sobre montañas
Para dormir la noche.


VIANDA

Cuando los días
Llegaban nublados
Y las montañas parecían
Una cosecha de algodón
Madre sabía
Que era hora
De guardar el dolor.

Lo escondía en
Una olla de barro,
Seleccionaba las hojas
Más verdes del laurel,
Los pimientos más rojos
Del huerto
Y las espinas más largas
Del rosal,
Entonces maceraba
Cada día hasta
Que llegaba el verano,
Lo servía en cuatro tazas
Y nos llamaba a la mesa.


DESVELO

Recogeré tus pies
Y los pondré bajo tus rodillas,
Estiraré tus manos
Decoraré tus uñas
Con aroma de campo,
Lavaré tu cara
Con lágrimas
Acomodaré tu mirada
Tras esos párpados azules,
Y colgaré de tu cuello
Un último rosario.
Luego te cantaré una serenata
Con la voz entre cortada
Y no lloraré,
Abuela
Para que no estés triste.


Erika Mora (Choachí, 1997). Inició sus estudios en el Colegio Departamental de la Vereda El Hato. Estudió Gastronomía en el Instituto Superior Mariano Moreno de Bogotá. Participó en el Taller Local de Los Mártires (2018), en el Taller Distrital de Poesía de Bogotá (2019), ambos del Instituto Distrital de las Artes –Idartes, así como en el Taller Virtual de RELATA. Actualmente tiene dos poemas publicados en el libro Bogotá cuenta (2019). Publicó el libro Detalles mínimos Becado por el Ministerio de Cultura para publicación de obras de autoras de los grupos étnicos y población de interés, categoría: mujeres campesinas (2020).

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