REMINISCENCIAS | VÍCTOR HUGO QUINTANILLA CORO


ELLAS

I

Soy una mirada
que refleja a los hombres
huyendo hacia la vida.

Viajo como un deseo hecho de dudas;
mi pensamiento es un derrotero de preguntas
que se preña de respuestas
en la claridad del silencio.

Lucho contra la frigidez
creada por verdades absolutas,
por aparecidos que restan matices
a cualquier experiencia.

Para mis manos siempre es tiempo
de compartir el pan suavizado
con el fuego que encienden
las heridas de pobreza
que caen del cielo.

Mis ojos persiguen colores
para darles realidad entre las sombras:
la transparencia sólo debe existir
en el paso de la muerte.

II

Soy una semilla arrojada al viento,
una sonrisa de fertilidad
que extiende mi desnudez
en la pureza del pecado original.

Me derramo en la tierra de mi vientre
y mi cuerpo se entrega al amor,
en una batalla que busca un destino
en el arrebato de mi sangre.

La creación enciende mi piel de mariposas,
me consumo en los aleteos de su depresión:
es mi forma natural de ser poeta.

Una bandada de pájaros levanta su vuelo
en el origen más íntimo de mi existencia.
Es la última señal de las serpientes.
Ha llegado la hora de regresar la costilla ajena.

III

Soy el nido de una voz que llora,
al abandonar el sendero de mi carne.
Sus sollozos se escuchan como ecos
en un encierro de montañas.

Es un lamento que me abre
para dar a luz a otra herida,
otro camino, hijo de mi viaje,
abriéndose más allá de mis entrañas.

El vacío me consume
en una antigua soledad.
Hay un espejo
que ya me repite en el infinito.

Quiero huir de este desgarro;
me detiene la voz desprendida de mis raíces
y casi ya sin voluntad,
caigo presa de su despedida:

“Soy el hombre que nace de la mujer
que se queda en estas palabras”.


REMINISCENCIAS

Las evocaciones llegan
como sensaciones de vértigo;
parecen cumbres de granito
dibujando un cielo de nostalgias.

El tiempo está enceguecido de ausencias;
es un espejo de historias trizadas,
semejantes a sueños
que huyen hacia el presente.

El origen corre en el murmullo de un río
-guardado por montes de greda-
y descubierto en el olor
de unas retamas de eucalipto.

Todo parece concentrado
en el sabor apacible de la leche
lenta y tibia de senos maternales.

(En esta desolada transparencia
la naturaleza también recuerda
el miedo a las existencias
que le suman muertos a su cuerpo).

El dolor se percibe con el sabor de la sangre
y las emociones se rompen en gotas de sal
que cavan rutas de esperanza o de resignación.

Una noche de relámpagos se apacigua
con el vapor de un mate de toronjil
y cáscaras de lima.

Los días se encuentran perdidos
en el aroma de un pino
recién pintado por la lluvia.

Su extravío es un viaje de caminos
en canciones que se escuchan
como castillos abandonados.

La felicidad no logró esconderse
en ningún amor prohibido;
así nacieron otras miradas
que aún duermen en mis ojos.

El pasado se disipa en imágenes de silencio.
Hay en ellas emociones abiertas
como exclamaciones de estrellas;
otras aún viven en secretos,
sin envejecer de olvido.

Una voz se eleva con el humo del incienso.
Trata de curar una herida
que se extiende hasta el alma:
la tierra ya reclama su tributo de polvo.

La memoria es un bosque
con la vida confundida entre sus árboles;
en este inevitable ensimismamiento de recuerdos,
ella se purifica en el fuego de estas palabras,
que son fantasmas del pasado.

 


Víctor Hugo Quintanilla Coro (Bolivia) pertenece a la cultura quechua. Obtuvo licenciatura en literatura, maestría en estudios culturales y maestría en innovación pedagógica. Actualmente es candidato a doctor en epistemología por la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz de la Sierra. Algunas de sus publicaciones son Hacia la descolonización de la enseñanza de lenguaje y literatura en Bolivia (2009), y La educación literaria en la crítica de la descolonización, realizada con otros autores en 2010. Fue profesor de educación primaria y secundaria en diferentes unidades educativas de La Paz, orientador educativo de los pueblos indígenas originarios para el proceso constituyente, y trabajó como consultor del Ministerio de Educación en 2010. Actualmente es docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Mayor de San Andrés.

 

Leave a Comment

Categorías