SELECCIÓN DE POEMAS | RAFAEL CADENAS


Homenaje del X Festival Internacional de Poesía Ignacio Rodríguez Galván y de Ablucionistas, en ocasión de la entrega de la Presea al Mérito Cultural y Literario Ignacio Rodríguez Galván, al gran poeta venezolano Rafael Cadenas, por su trascendental escritura.


Fotografía: Roberto Mata.

YOU

TÚ APARECES,
tú te desnudas,
tú entras en la luz,
tú despiertas los colores,
tú coronas las aguas,
tú comienzas a recorrer el tiempo como un licor,
tú rematas la más cegadora de las orillas,
tú predices si el mundo seguirá o va a caer,
tú conjuras la tierra para que acompase su ritmo
a tu lentitud de lava,
tú reinas en el centro de esta conflagración
y del primero
al séptimo día
tu cuerpo es un arrogante                                                                                                                                                                                                 palacio
donde vive                                                                                                                                                                                                      el                                                                                                                                                                                                              temblor.

(De UNA ISLA, 1958)


SÓLO TÚ MISMA EN EL ACTO. Extendida, carnosa, húmeda. Un
temblor sin lapso. Sin equívoco. Torbellino en torno de la flor de
blando terciopelo, acorazonada, que nace del clima de tus piernas
como un grito nocturno. Flor que se liba. Sombra de flor. En la
sinfonía ciega de las corrientes lozana forma de mis manos sin ojos.
Cuerno remoto de los rendimientos.
Llego navegando ondulaciones desesperadas. Soy dichoso. ¿Cuál
es el color de esta fruición desencadenada, cómo llamarla, qué dios
nos ha entregado esta conjunción?
Me iré, Venus, me iré, pero antes quiero apurar la copa. Ahogar
los límites mollares, sofocar los cerrojos albeantes, vencer la sombra
leda de la desnudez, sacrificar el sonrojo numerado.
No me marcharé hasta que esta vegetal confusión de ondas no
se haya cumplido. En tanto mi animal lamedor no esté sosegado.
Amo los blandos linderos de inefable tinte, ondulantes en la
selva enana y espléndidamente libre que sobresale de tu cuerpo
como mil vocecillas frutales, el letífico aroma, el muelle calor, el
ansioso tremar. Toda tú adunada por mareas geométricas a mi
piel. Toda presión, jadeo, huida, retorno, blancor, demencia. Na-
dadora. Extensión que amamanta mi vicio. Sombra del láudano
bajo mi pesado tiempo.
No partiré sin llevar una hora feliz en la corola giradora, ven-
cida, y celante de los ojos que como al sol te reciben.

(De LOS CUADERNOS DEL DESTIERRO, 1960)


NOMBRES

TE LLAMAS HOJA HÚMEDA, noche de apartamento solo, vicisitud,
campana, tersura y lascivia, ingenuidad, lisura de la piel, luna
llena, crisis
oh mi cueva, mi anillo de saturno, mi loto de mil pétalos
Éufrates y Tigris, erizo de mar, guirnalda, Jano, vasija, tórtola, S.
y trébol
ovípara
uva, vellocino y petrificación
podrías llamarte…
pero tu nombre es
lecho, lavamanos, dentrífico, café, primer cigarrillo,
luego sol de taxis, acacia, también te llamas acacia y six pi em
-em- o half past six o seven,
cerveza y Shakespeare
y vuelves a llamarte hoja húmeda, noche de apartamento solo
día tras día,
sí, tienes tantos nombres
y no te puedo llamar
todo tan absurdo como esas mañanas sin amor que el espejo de
los baños recoge y protege
todo tan desoladamente inabordable
todo tan causa perdida


Fotografía: Daniela Boersner.

FRACASO

CUANTO HE TOMADO por victoria es sólo humo.
Fracaso, lenguaje del fondo, pista de otro espacio más exigente,
difícil de entreleer es tu letra.
Cuando ponías tu marca en mi frente, jamás pensé en el mensaje
que traías, más precioso que todos los triunfos.
Tu llameante rostro me ha perseguido y no supe que era para
salvarme.
Por mi bien me has relegado a los rincones, me negaste fáciles
éxitos, me has quitado salidas.
Era a mí a quien querías defender no otorgándome brillo.
De puro amor por mí has manejado el vacío que tantas noches
me ha hecho hablar afiebrado a una ausente.
Por protegerme cediste el paso a otros, has hecho que una mujer
prefiera a alguien más resuelto, me desplazaste de oficios sui-
cidas.
Tú siempre has venido al quite.
Sí, tu cuerpo llagado, escupido, odioso, me ha recibido en mi más
pura forma para entregarme a la nitidez del desierto.
Por locura te maldije, te he maltratado, blasfemé contra ti.
Tú no existes.
Has sido inventado por la delirante soberbia.
¡Cuánto te debo!
Me levantaste a un nuevo rango limpiándome con una esponja
áspera, lanzándome a mi verdadero campo de batalla, cedién-
dome las armas que el triunfo abandona.
Me has conducido de la mano a la única agua que me refleja.
Por ti yo no conozco la angustia de representar un papel, mante-
nerme a la fuerza en un escalón, trepar con esfuerzos propios,
reñir por jerarquías, inflarme hasta reventar.
Me has hecho humilde, silencioso y rebelde.
Yo no te canto por lo que eres, sino por lo que no me has dejado
ser. Por no darme otra vida. Por haberme ceñido.
Me has brindado sólo desnudez.
Cierto que me enseñaste con dureza ¡y tú mismo traías el caute-
rio!, pero también me diste la alegría de no temerte.
Gracias por quitarme espesor a cambio de una letra gruesa.
Gracias a ti que me has privado de hinchazones.
Gracias por la riqueza a que me has obligado.
Gracias por construir con barro mi morada.
Gracias por apartarme.
Gracias.

(De FALSAS MANIOBRAS, 1966)


ARS POÉTICA

Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.
No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni
añadir brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad.
Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis
palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.
Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señála-
me la impostura, restrégame la estafa. Te lo agradeceré, en serio.
Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme.

(De INTEMPERIE, 1977)


ANGST

No es nada, nada
algo sin trascendencia,
nada.
Una dificultad leve
en la respiración.
Problema de angostura
parece.
¿Acaso no sabías
que la puerta es estrecha?

(De MEMORIAL, 1977)


Fotografía: Daniel Bourdon.

CUANTO hiciste
fue para propiciar
el encuentro.
Aparta pues de ti
la espera.
Ahora.
Sólo hay
aquí,
ya,
un aquí embriagado
en un ya de oro.
Te encontrarás de bruces
ante ella.
La vida a quemarropa.
Por fin.
En tu cuerpo.
La flor inmediata,
la única,
te esperó siempre.

(De AMANTE, 1983)


OCURRE QUE DESPUÉS del laborioso forcejear
el poema
está donde menos se esperaba,
donde nadie lo buscó,
donde no se ve,
en el rincón más apagado.
Vino a dar ahí
burlando al que escribía, al lector, a la página.
Se deslizó hasta ese lugar
donde de pronto
es descubierto.
Aquí,
dice una voz queda.
Oculto
como un niño
en un cuarto
donde se guardan viejos muebles.

(De GESTIONES, 1992)


LAS PACES

Lleguemos a un acuerdo, poema.
Ya no te forzaré a decir lo que no quieres
ni tú te resistirás tanto a lo que deseo.
Hemos forcejeado mucho.
¿Para qué este empeño en hacerte a mi imagen
cuando sabes cosas que no sospecho?
Líbrate ya de mí.
Huye sin mirar atrás.
Sálvate antes de que sea tarde.
Pues siempre me rebasas,
sabes decir lo que te impulsa
y yo no,
porque eres más que tú mismo,
y yo sólo soy el que trata de reconocerse en ti.
Tengo la extensión de mi deseo
y tú no tienes ninguno,
sólo avanzas hacia donde te diriges
sin mirar la mano que mueves
y cree poseerte cuando te siente brotar de ella
como una sustancia que se erige.
Imponle tu curso al que escribe, él
sólo sabe ocultarse,
cubrir la novedad, empobrecerse.
Lo que muestra es una reiteración
cansada.

Poema,
apártame de ti.

(De SOBRE ABIERTO, 2012)


RAFAEL CADENAS (Barquisimeto, Lara, 1930). Poeta, ensayista, docente y traductor venezolano. Sus libros de poesía, Cantos iniciales (1946), Una isla (1958), Los cuadernos del destierro (1960), Derrota (1963), Falsas maniobras (1966), Intemperie (1977), Memorial (1977), Amante (1983), Gestiones (1992), Sobre abierto (Editorial Pre-Textos, Madrid, 2012), En torno a Basho y otros asuntos (Editorial Pre-Textos, Madrid, 2016), Contestaciones (Visor Libros, Madrid, 2018). En ensayo ha publicado, Literatura y vida (1972), Realidad y literatura (1979), La barbarie civilizada (1981), Reflexiones sobre la ciudad moderna (1983), Anotaciones (1983), En torno al lenguaje (1984), Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística (1995), Sobre la enseñanza de la literatura en la Educación Media (1998). Escribió en 1992, Dichos, libro de textos reflexivos, una poética del decir. Formó parte del grupo Tabla redonda (1959). Fue Profesor de la escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Entre las distinciones recibidas, destacan, Premio Nacional de Ensayo (1984); Premio Nacional de Literatura (1985); Premio de Ensayo San Juan de la Cruz de la Asociación de Escritores de Venezuela (1991); Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances (2009); Premio Federico García Lorca de Poesía (2016); Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en su XXVII edición (2018). Se le ha concedido el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Los Andes (Mérida, 2001), la Universidad Central de Venezuela (Caracas, 2005) y por la Universidad Simón Bolívar (Caracas, 2020). En su libro Anotaciones, Cadenas escribió sobre el poeta, la poesía, el poema, “El poeta moderno habla desde la inseguridad… ¿Qué se espera de la poesía sino que haga más vivo el vivir?… Frente al poema. Entramos en contacto con palabras que se reaniman en nosotros, que dependen de nuestra respuesta para cumplirse. El modo de recibirlas es lo que hace al poema… De ahí lo inconcluyente de la poesía. Se mueve en un borde donde no caben certidumbres rotundas. Ésta es su fuerza desconcertante.”


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